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Vivir en la Ciudad de México es una experiencia vibrante, aún así, hay días en los que el ruido de los coches y el ritmo frenético de la oficina te piden a gritos un descanso. No necesitas planear unas vacaciones de dos semanas para resetear la mente; a veces, basta con agarrar una mochila pequeña, organizarte cm etn.com.mx y lanzarte a un destino cercano donde el tiempo parece correr más despacio. Aquí te dejamos 3 opciones increíbles.
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Huasca de Ocampo: El primer destino mágico
A poco más de dos horas de la ciudad, en el estado de Hidalgo, se encuentra Huasca de Ocampo. Es el lugar perfecto si lo que buscas es naturaleza y un toque de misterio. Sus famosos Prismas Basálticos son una joya geológica que tienes que ver al menos una vez en la vida, pero lo mejor es perderse entre sus exhaciendas o caminar por el Bosque de las Truchas mientras el aire frío te pega en la cara.
Es un destino que se siente auténtico. Aquí lo ideal es rentar una cabaña con chimenea y desconectarte por completo del celular. La comida local es otro nivel: unos pastes tradicionales o una trucha al gusto te devolverán el alma al cuerpo. Es un escape corto, pero que te deja con la sensación de haber viajado a otro siglo, lejos de las notificaciones y las videollamadas.
Tepoztlán: Misticismo y micheladas
A solo un salto de la ciudad, Tepoztlán es el destino por excelencia para los que buscan un balance entre ejercicio y recompensa. Subir al Tepozteco es el ritual obligado para sudar todas las toxinas de la semana, pero la verdadera magia ocurre cuando bajas y te pierdes en su mercado de artesanías. Es un pueblo que vibra con una energía muy especial y un clima que siempre se agradece.
Aquí la gastronomía es una locura; desde los itacates hasta las famosas nieves de sabores exóticos. Tepoztlán tiene esa mezcla extraña de espiritualidad y fiesta que lo hace único. Es el lugar perfecto para ir con ropa cómoda, dejar que el sol te pegue un rato y simplemente observar el ir y venir de la gente en el centro mientras disfrutas de una buena michelada bien fría.
Bernal y su peña imponente
Si prefieres un ambiente más cálido y colonial, Bernal, en Querétaro, es la opción ganadora. La Peña de Bernal no solo es impresionante a la vista, sino que tiene una energía que te recarga las pilas de inmediato. Subirla es un reto personal que vale la pena, pero si lo tuyo es más el plan relajado, caminar por sus calles empedradas comprando artesanías de lana es igual de gratificante.
No puedes irte de aquí sin probar las gorditas de maíz quebrado; son una religión en la zona. Bernal es pintoresco, limpio y adecuado para una escapada romántica o con amigos que aprecian una buena copa de vino, ya que estás en la entrada de la zona vinícola. Es de esos lugares que te abrazan y te hacen sentir que el fin de semana fue mucho más largo de lo que realmente fue.
¿Cómo moverte sin complicaciones?
Para estos trayectos cortos hacia destinos del norte o el bajío, mucha gente comete el error de querer manejar y termina más cansada por el tráfico de salida de la ciudad. Por eso, ETN es lo mejor para adquirir boletos de autobús, pues brinda un servicio de lujo que destaca por la amplitud de sus asientos, su seguridad impecable y esas amenidades a bordo que hacen que el trayecto sea parte del placer. Es genial para llegar a tu destino fresco y con energía para explorar desde el primer minuto.
